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Ha sido una semana de grandes manifestaciones en Caracas y otras ciudades venezolanas contra la suspensión de la concesión a RCTV, y en Bogotá y otras ciudades colombianas, contra la nueva ley de transferencias. Multitudinarias todas. Pacífica y gigantesca la de Bogotá, violenta la de Caracas. En contra de los gobiernos de Chávez y Uribe, y de signo contrario entre sí.
El gobierno de Chávez decidió cancelar la concesión al canal RCTV haciendo uso legítimo de la potestad que tienen todos los Estados sobre el espectro radioeléctrico, un bien de naturaleza pública. La concesión a RCTV fue dada en 1953 a la familia Phelps. Hace 20 años, el gobierno de Lusinchi (84-89) advirtió a la empresa que la concesión podría ser cancelada a partir de 2007. Los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y de Luis Herrera Campins sancionaron varias veces el canal por sensacionalista, tendencioso, pornográfico. No es un secreto que animó el golpe militar contra Chávez en febrero de 2001. La cancelación de la concesión fue tomada en derecho y se ajusta a la ley, y los tribunales han convalidado la decisión. Sin embargo, RCTV seguirá emitiendo por cable. El gobierno bolivariano convertirá en un canal público lo que hasta la fecha fue un canal privado que, sin derecho, la empresa adjudicataria consideraba un patrimonio familiar. En Venezuela, el 78% del espacio televisivo es privado y el 22%, público. Hay jurisprudencia: durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, la Cadena Venezolana de Televisión (CVTV) pasó a manos del Estado y fue eliminada la publicidad comercial. La medida sobre RCTV no me parece atrabiliaria: el gobierno venezolano está en su derecho. Tampoco me parece que sea, por ahora, una violación a la libertad de expresión. En mi opinión, la televisión pública es mucho más pluralista que la privada, sometida a la pauta y a la rentabilidad, y al criterio político de la empresa concesionaria. La televisión y la radio públicas pueden ser menos tendenciosas y tener mayor calidad que las privadas. Ejemplos vivos: BBC de Londres y TV Española. Habrá que esperar a ver la asignación de espacios y la parrilla de Fundación Televisora Venezolana Social (Teves), el nuevo canal público que sustituye a RCTV.
Soy un radical defensor de la libertad de expresión. He vivido la censura, el ninguneo, el exilio a causa de mis opiniones. He viajado por Venezuela desde hace 20 años y no veo, hoy por hoy, ninguna mordaza, excepción hecha con la sindicación de tiranicidio a Globovisión por transmitir una serie basada en La Fiesta del Chivo del ultraderechista Vargas Llosa. De resto, los noticieros y los programas de opinión de la oposición son venenosos y violentos contra el gobierno y no han sido reprimidos. RCTV, siendo golpista, nunca fue sancionada. El escándalo que se ha hecho en Colombia tiene que ver más con la identificación, muchas veces malévola, entre libertad de expresión y libertad de mercado. No hay duda de que Chávez se orienta hacia la estatización de muchas empresas y sectores económicos, pero tampoco cabe duda de que esta política ha sido ganada limpiamente en las urnas y refrendada varias veces.
En Colombia, la nueva ley de transferencias, incluida ya, sin ser aprobada, en el Plan de Desarrollo, ha sido criticada por un sector importante del liberalismo, por el Polo y por las centrales sindicales. Las manifestaciones de estos días, cuidadosamente organizadas por los maestros, estudiantes y empleados, y protegidas por el alcalde Garzón para evitar la violencia, han mostrado que el descontento social crece a pesar de las encuestas de opinión. El Presidente acusa a los manifestantes menores de edad de no haber leído el muy ameno Plan de Desarrollo. El rechazo se ha generalizado y, a pesar de ello, la aplanadora oficial hará aprobar su iniciativa en el Congreso. La estrategia política del uribismo es simple: aumentar el poder del gobierno central, y en especial del señor Presidente, en el manejo de estos recursos públicos. Una gran tajada de la torta será transferida a los programas comunitarios del Gobierno: Familias en acción, Cooperantes de la fuerza pública, Guardabosques, Madres comunitarias etc. Los subsidios les llegarán ahora de parte del señor Presidente. Populismo y clientelismo burdos. Con un mico: los beneficiarios deben convertirse en informantes del gobierno e, implícitamente, en sus agentes electorales. Más aún, la nueva ley les dará mayor juego a las empresas privadas en los servicios de salud y, poco a poco, también en la educación, dando un paso franco en el plan de privatizar la educación pública.
Así, mientras Venezuela va hacia la recuperación del sector público, Colombia va hacia su privatización: dos modelos, dos futuros. |