Vocación
totalitaria
Por: Elespectador.com
Denuncias y noticias de esta semana. La señora Disenid Guevara me escribe
contándome su situación. A su esposo, un comerciante de Santa Marta, lo
desaparecieron los paramilitares en 2001.
Decidió presentar una acción judicial ante la Unidad de Justicia y Paz de
la Fiscalía. Comenzó a recibir amenazas. El año pasado asistió a la audiencia
de versión libre de alias Jorge 40 en Barranquilla. Ese día, en compañía de
otros familiares de víctimas, exigió conocer el paradero del cuerpo de su
esposo. Luego de eso, una madrugada de agosto de 2007, le lanzaron un petardo
explosivo a la sala de su casa. Ahora está desplazada con sus dos hijas, pero
la siguen amenazando.
Veo en la televisión el debate parlamentario de las bancadas oficialistas
contra la senadora Piedad Córdoba. El congresista Antonio Guerra de la
Espriella afirma que, en Sucre, Juan David Díaz sería uno de los aliados más
importantes de los paramilitares. El senador Gustavo Petro recuerda que Juan
David es el líder del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado en esa
región, y que a su padre, el alcalde Eudaldo Tito Díaz, lo desaparecieron los
paramilitares por órdenes del ex gobernador Salvador Arana. Este último fue
nombrado posteriormente como embajador por el Presidente de la República. Los
parapolíticos de Sucre intentan ahora un montaje para desprestigiar y
criminalizar a quien ha buscado esclarecer el asesinato de su padre. Arana está
prófugo de la justicia. Me pregunto si el presidente Uribe habrá ofrecido una
multimillonaria recompensa por él y qué pasaría si algún informante apareciera
con la mano mutilada del ex gobernador para cobrar por la entrega de su
cadáver.
Recibo un correo en el que el Consejo Regional Indígena del Cauca
comunica que el pasado 15 de marzo, en un consejo comunitario celebrado en
Popayán, el presidente Uribe dio la orden de que se paguen recompensas por
información sobre los indígenas que han invadido tierras en esa zona del país.
“Los delincuentes terminan acusándose los unos a los otros… Terminan
traicionándose y la recompensa ayuda a que se traicionen”.
Leo los numerosos mensajes de personas que respaldan y suscriben la
petición de destituir al asesor presidencial José Obdulio Gaviria. También el
correo de un lector que me dice que es un trámite inútil y que el Presidente
nunca prescindirá de los servicios de su vocero público. Pienso en que jamás he
tenido ni la más remota esperanza de que el presidente Álvaro Uribe responda
positivamente a una de mis solicitudes. Ni esa petición, ni la carta que le
escribí hace dos meses, y que todavía no ha respondido, tenían por objeto
obtener una contestación favorable.
Leo la carta de las 22 organizaciones de Estados Unidos respaldando a los
defensores de derechos humanos y a los organizadores del 6 de marzo ante la ola
de asesinatos y amenazas. Escucho por la radio al asesor presidencial diciendo
que “tiene pruebas” de que fueron las Farc las que convocaron ese día a las
marchas. Percibo el resentimiento que él y el Presidente tienen por el hecho de
que cientos de miles de personas salieron a las calles ese día. Son malos
perdedores. ¿Qué nuevo montaje estarán preparando en la Casa de Nariño?
Mientras escribo la acción de tutela que presentaré en contra de José
Obdulio Gaviria, pienso en que acudir a procedimientos legales ante un poder
arbitrario no tiene eficacia práctica y en que el sentido de tal acción es
otro: poner en evidencia su marcada vocación totalitaria. Los procedimientos
legales no son sólo formas jurídicas. A través de ellos la sociedad produce
verdades política y éticamente relevantes.
~~~Una vez más, pido a las Farc que en un gesto humanitario liberen
cuanto antes a Íngrid Betancourt.