MALOKA COLOMBIA
	www.colectivomaloka.org
   

Columnistas / Colaboradores

¿A sus espaldas?

 
 
Por Antonio Caballero


¿De verdad quiere, señor Presidente, que le creamos que es la primera vez que oye hablar de las turbias relaciones entre muchos políticos y los paramilitares?


SEÑOR PRESIDENTE:

Usted sabe, tan bien, como cualquier colombiano, que el fenómeno del narcoparamilitarismo tiene muchos años de existencia. Y sabe además, y sin duda mejor que muchos colombianos, que el fenómeno de la respetabilidad del narcoparamilitarismo es relativamente reciente. Hace 20 años el entonces ministro de Gobierno César

Gaviria podía denunciar ante el Congreso, así fuera sólo de manera retórica y sin que los organismos del Estado movieran un dedo para evitarlo, que había más de 150 grupos narcoparamilitares en el país que estaban generando en el campo éxodos forzosos de millares de personas (hoy son dos millones) y exterminando sistemáticamente a todo un partido político, el de la Unión Patriótica. Pero hace 20 años también podía el Presidente de la época, Virgilio Barco, darse el lujo de llamar a esos grupos "fuerzas oscuras": porque, en efecto, no estaban todavía plenamente identificados.

Hoy ya lo están. Hoy todos los colombianos conocemos los nombres y las caras y las voces de los jefes narcoparamilitares, que aunque han multiplicado sus actividades criminales hasta el delirio también han venido recibiendo un cada día mayor reconocimiento institucional y político. Y ese proceso de legitimación y respetabilización ha coincidido en buena medida con el período del actual gobierno. El cual, a través de su Alto Comisionado para la Paz Luis Carlos Restrepo, de sus sucesivos ministros del Interior y Justicia Fernando Londoño y Sabas Pretelt y de las mayorías parlamentarias uribistas, ha adelantado conversaciones oficiales (aunque secretas) con esos jefes. Usted mismo, señor Presidente, firmó el salvoconducto para que un avión de la Fuerza Aérea llevara a tres de ellos a Bogotá para que se presentaran ante el Congreso entre ovaciones, en una sesión vergonzosa en la cual el único detenido por la policía fue el hijo de uno de los asesinados de la UP que, desde las barras, exhibía en silencioso reproche la foto de su padre muerto.

Reconocidos los narcoparamilitares como interlocutores válidos, se discutió con ellos y luego se hizo aprobar por el Congreso una ley llamada "de Justicia y Paz" que, a cambio de la movilización (parcial) de sus grupos armados los colma de perdones y dones y olvidos, y hasta premios. El decreto reglamentario de esas leyes es más generoso aún, al incluir entre sus beneficiarios a quienes hayan sido testaferros de los narcoparamilitares, incluso con retroactividad. Y usted mismo, señor Presidente, va más lejos todavía al rechazar (por primera vez en su gobierno) como "intromisión intolerable" la petición del embajador norteamericano de que sean extraditados los narcoparamilitares, por lo que tienen de narcos, como han sido extraditados ya docenas de otros narcos que nada tenían de paras.

Pero ahora, señor Presidente, nos sorprende usted pidiéndole a la Fiscalía que investigue a dos senadores que en su presencia se acusaron mutuamente de tener nexos con los paramilitares. Señala el diario El Tiempo que "es la primera vez que el Presidente se ve obligado a poner en conocimiento de la justicia hechos al parecer ilegales de congresistas, por la circunstancia de haber sido testigo".
Sí, de acuerdo: nadie puede ser condenado sin pruebas, por simples sospechas: por eso este país está lleno de políticos "precluidos" que siguen tan campantes. Pero de verdad, señor Presidente, con su mano firme puesta sobre su corazón grande, ¿de verdad quiere que le creamos que es la primera vez que usted oye hablar de las turbias relaciones entre muchos políticos y los narcoparamilitares? ¿Que no sabía nada de las actividades de dos senadores del departamento de Córdoba, que es a la vez la tierra donde usted tiene sus fincas y el epicentro del narcoparamilitarismo en el país? ¿Que las complicidades, las financiaciones "no claras", los votos obtenidos "a punta de fusil" y todo eso, eran cosas que -para usar una frase de sobra conocida por el país- sucedían "a sus espaldas"?

Señor presidente Uribe -o, si lo prefiere, señor candidato Uribe-: creo que, si no como Presidente ya con el sol a la espalda sí como aspirante a gobernarnos otros cuatro años, usted nos debe una explicación a los colombianos. También nosotros merecemos respeto.

Agenda | Noticias | Jornadas Culturales y Seminarios | Medio Ambiente | Derechos Humanos | Vídeos | Movimiento de Víctimas | Columnistas | Movimientos Sociales | Movimiento Mujeres | Colombia | Brigadas por Colombia | Proyectos | Videoteca | Quienes Somos | Enlaces | Contacto |

2017 Colectivo Maloka - www.colectivomaloka.org | Diseño Original: Elzine Aristide | Programación y Mantenimiento Web: Vinx