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Comunidades Negras bajo el fuego paramilitar

 
 

Comunidades Negras bajo el fuego paramilitar
por el pasquín de radio bemba

Feb. 17, 2007

Ricardo Salazar*, es uno de los tantos amenazados de muerte que ha tenido que salir de Colombia para salvar su vida. "Yo soy víctima de la casería de los paramilitares por más de un año. El 7 de septiembre pasado entraron a mi casa en Buenaventura en mi búsqueda, yo pude escaparme, mataron a 7 miembros de mi familia, dice, mientras se le quebranta la voz recordando los trágicos sucesos. Salazar* es dirigente del Proceso de Comunidades Negras, una red de 140 organizaciones que tienen su base en la región selvática y húmeda del Pacífico colombiano.

A raíz de la Asamblea NacionalConstituyente de 1991, las comunidades afro-colombianas, que habitan la región por más de 300 años, lograron la legalización de sustierras de las que ahora están siendo desalojados por los grupos paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia, que cuentan con 8000 hombres en armas y son responsables de numerosas matanzas de población civil desarmada. En la siguiente entrevista, el dirigente afro-colombiano desentraña los verdaderos objetivos de los paramilitares, su forma de operar y los devastadores efectos que están teniendo la violencia sobre las comunidades negras de esta atormentada región.

P. ¿Desde cuándo y cómo se manifiesta la violencia en la región del Pacífico colombiano?

R. El paramilitarismo comenzó su acción en Urabá, sobre la Costa Atlántica; hace mas o menos cuatro años cayó sobre el Pacífico y está haciendo estragos sobre unas comunidades que no estaban preparadas, porque son comunidades que han vivido en paz en su selva, en armonía con la naturaleza. Nosotros no tenemos experiencia, no tenemos cultura de guerra. Nuestra gente, al escuchar el traquido de las ametralladoras, huye despavorida, como lo hacían los indígenas cuando escuchaban el estampido de los cañones de Pizarro y de los conquistadores españoles, esos grupos indígenas no estaban preparados para la guerra, lo mismo está ocurriendo exactamente en este momento en el Pacífico.

P. ¿Por qué surge el paramilitarismo en la región del Pacífico?

R. Las familias afrocolombianas de la región del Pacífico usan la tierra y son dueñas de lo que la tierra produce más no de la tierra en sí que es de todos nosotros, ese es el concepto de propiedad colectiva que nosotros tenemos, pero la conquista territorial por parte de los afro-colombianos ha despertado la furia del gran poder económico nacional y de las transnacionales que encuentran amenazado sus grandes mega-proyectos que han diseñado sobre la zona, como la apertura del nuevo canal inter-oceánico, que uniría el Atlántico con el Pacífico a través de los ríos Atrato-Truandó y bajaría a Bahía Cupica. Este proyecto se complementa con la creación de grandes puertos marítimos para satisfacer las necesidades del gran comercio internacional. Hay otros proyectos como el cultivo de la palma africana, la ganadería extensiva, todo a costa del rico bosque de manglar del cual devengamos nuestra subsistencia. La cultura del afro-colombiano y del indígena que mira al territorio como hábitat de vida y no como potencial de riqueza económica está siendo vista como un estorbo para esos mega-proyectos ; y entonces ahora se está utilizando a una milicia privada, llamada paramiltarismo, que ha asesinado a miles de líderes sociales y ha desplazado a más de dos millones de personas, incluidas más de un millón de la comunidad negra, que han tenido que salir de la región del Pacífico.

P. ¿Cuáles son los efectos del desplazamiento en las comunidades negras?

R. Un negro que sale del Pacífico y lo llevan a un albergue en Bogotá, Cali o Medellín se encuentra en la misma condición que un cóndor enjaulado, al que se le puede proporcionar toda la comida que se quiera, pero se muere. Esa es la cultura del negro. Los negros, que están en los albergues en Bogotá, salen a buscar la playa y el bosque donde jugar y lo que encuentran es la autopista, son víctimas de los autos que los masacran. Nosotros pensamos que todo acto contra la cultura debe ser tipificado como un crimen contra los derechos humanos, porque no hay vida humana sin cultura.

P. ¿Existen discriminació n racial contra las comunidades afro por parte del Estado colombiano ?

R. El Pacífico colombiano ha estado sometido a la exclusión, a la marginación y a la negación, al Pacífico lo han mirado en función de los recursos naturales, el componente social que hay allí no cuenta para el Estado colombiano. Cuando ocurrió, por ejemplo, el terremoto que arrasó el eje cafetero y murió mucha gente, se invirtieron grandes recursos del gobierno nacional y de la ayuda internacional para la reconstrucció n, pero ahora que hay millones de personas que están siendo desplazadas y muertas por el fenómeno paramilitar, el Estado es insensible ante esta situación, se sigue mirando al negro como un objeto que no tiene valor, por lo tanto, su sacrificio, su holocausto, no cuentan. Esta es una forma de racismo que se está cometiendo contra nosotros.

P. ¿Existe vinculación entre ejército y paramilitares?

R. Cuando los militares vinieron a buscarme pude observar cómo los crímenes de mis familiares se cometieron utilizando los carros del ejército y de la policía. Los paramilitares actúan con la participación directa o indirecta de los altos funcionarios del Estado, de tal manera que si uno va a poner una denuncia frente a esos crímenes queda más en riesgo

Para nosotros hay pruebas evidentes, y hemos denunciado ante el gobierno colombiano, que demuestran las relaciones muy armónicas entre los paramilitares y el ejército, pero a pesar de eso no hacen nada. En el mes de junio pasado entraron al río Yurumanguí y en la vereda de Veneral presionaron a la comunidad para que diga dónde están los guerrilleros, la comunidad dijo que por aquí vemos pasar a muchos hombres armados pero no sabemos si son guerrilleros, soldados del ejército colombiano o son paramilitares, además, tampoco sabemos hacia adonde van. Lo que respondió el ejército es que la comunidad está aconsejada por la guerrilla y que no quiere decir la verdad, y que pronto vendrán los paramilitares y les harán decir la verdad por la fuerza, y eso no tardó en suceder: el 29 entraron los paramilitares y masacraron a la comunidad. Eso prueba que hay una evidencia, que hay una relación, pero lo que pasa es que el Estado colombiano no lo quiere reconocer, siempre lo niega.

P. ¿Cuáles son los justificativos de los paramilitares para masacrar a la población?

R. El primer pretexto es que son auxiliadores de la guerrilla. Nosotros estamos 400 años antes de que llegara la guerrilla, por lo tanto si la

guerrilla hace presencia en nuestro medio, no tenemos la fuerza para sacarlos de allí, el gobierno y el Estado colombiano no los ha podido

sacarlos de allí, muchos menos una humilde comunidad puede sacar de allí a los guerrilleros. Por otro parte, los paramilitares tiene dos listas: una de personas que son auxiliadores de la guerrilla y otra de las personas que tienen posiciones "peligrosas, personas peligrosas son aquellas que defienden el territorio y su derecho sobre los recursos naturales, es decir todo aquel que se pronuncia en contra de la avalancha del neoliberalismo y del arrase de la globalización.

P. ¿Entonces el objetivo de los paramilitares no son solo los guerrilleros sino los líderes sociales?

R. Precisamente, el conflicto ha tomado una connotación ya no meramente política sino más está primando el interés que hay por el territorio y sus recursos. Entonces el desplazamiento de nuestras comunidades no es una consecuencia del conflicto, sino más bien el conflicto está hecho para desplazar a la comunidad, para que la gente huya y deje el territorio, y nosotros, como organizaciones estamos tratando de evitar ese desplazamiento. Las tierras entregadas a las comunidades negras en propiedad colectiva son tierras inajenables, imprescriptibles e inembargables. Los paramilitares quieren presionar a la gente para que abandone el territorio, y las tierras puedan ser expropiadas por desuso, es decir, por una simple sustracción de materia, si no hay gente sobre el territorio, por supuesto el Estado extinguiría los títulos. Nosotros estamos interesados en resistir políticamente, no tenemos brazo armado, porque dejar el territorio es dejar nuestra vida, nuestro hábitat, allí es donde podemos vivir, no podríamos desarrollar la vida cultural en otro espacio distinto.

P. ¿Cómo operan los grupos paramilitares en las comunidades?

R. En la masacre ocurrida el 29 de abril, en el Firme, sobre el río Yurumanguí llegaron doce hombres armados a la una de la mañana, convocaron a la comunidad a una reunión con ellos, la gente salió de las casas a atender la reunión e inmediatamente le presionaron para que se tire en el piso. Algunos intentaron escapar, y entonces asesinaron a dos, y a los que estaban en el suelo los descuartizaron con hacha. Y esto lo hicieron a vista de todo el pueblo, para eso convocaron a la reunión, para que todo el mundo viera cómo se descuartiza a la gente, y de esa manera poder implantar el terror. Imagínense una barbarie cómo esa, al día siguiente la gente salió en estampida y se produjo el éxodo. A otras personas las cortaron con motosierra, las descuartizaron y después jugaron fútbol con la cabeza de las víctimas. Desde el año pasado han venido ocurriendo masacres y la gente ha alertado al gobierno pero no se hace nada, los paramilitares se dan el lujo de anunciar su masacre, con hojas volantes o escritos en las paredes: iremos a tal parte, vamos a masacrar en tales y tales veredas; y lo que prometen lo cumplen, sin que el ejército haga nada para evitarlo, el ejército se dedica a recoger víctimas, nosotros pensamos que esa ayuda no la necesitamos, necesitamos evitar las masacres.

P. Luego de que la gente huye despavorida, ¿quién se queda con las casas, con las tierras, con los bienes ?

R. Las casas quedan deshabitadas por algún tiempo, pero se han dado casos en algunas comunidades donde la población abandona sus hogares y sus tierras, y luego de seis u ocho meses son habitadas por otra gente, que se supone es recomendada por los paramilitares. En el caso de comunidades negras precisamente estas huyen del territorio y sus casas son ocupadas por otros grupos no negros, esto nos deja el sinsabor de que se está cometiendo un etnocidio, porque se está acabando con los grupos negros.

P. Uno de los elementos que preocupa es que en Colombia, los paramilitares estarían adquiriendo base social e incluso algunos medios de comunicación les estarían apoyando.

R. El bloque que opera en el sur-occidente colombiano es el bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia. No representa un proyecto político, está constituido por mercenarios. En una región como el Pacífico, en donde el ingreso per-cápita de un ciudadano no pasa de los 500 dólares al año, los paramilitares han entrado ofreciendo 400 dólares mensuales, y entonces algunas personas de pigmentación oscura e indígenas han sido comprados. Los que se venden son utilizados para comandar masacres sobre el grupo étnico contrario, es decir, los negros son utilizados para cometer masacres en territorios indígenas, y los indígenas para cometer masacres en territorios afro-colombianos. La armonía inter-étnica que hemos mantenido históricamente viene siendo amenazada por los paramilitares. Esto nos ha convocado, una vez más, a acercarnos a los hermanos indígenas para dar a conocer y aclarar que es una trampa que nos están armando, y que antes que dividirnos, debemos unirnos más para defendernos de este enemigo.

P. Frente esta situación pavorosa que nos describe, ¿qué es lo que debe hacer la comunidad internacional?

R. Hemos estado dando a conocer estos horrendos crímenes para sensibilizar a los gobiernos de Europa, a quienes el gobierno colombiano les está pidiendo dinero para la implementació n de su plan de guerra, que es el Plan Colombia, que es un plan de muerte. El gobierno ha adquirido el compromiso de desmontar el paramilitarismo, pero en las mismas fechas en que el gobierno se compromete en Bruselas a hacerlo, esas mismas fechas los paramilitares cometen masacres. Es decir, se pide plata para lograr la paz en Colombia, pero allá se está haciendo todo lo contrario. Altos funcionarios del Estado colombiano y del ejército colombiano están vinculados con el fenómeno paramilitar, lo que nosotros consideramos una contradicción, y eso es lo que estamos poniendo de manifiesto ante los gobiernos y la sociedad civil de Europa. Y también de Estados Unidos, que es el que está dando el dinero para ejecutar un plan de guerra y muerte, con el pretexto de combatir el narcotráfico y la subversión.


* Nombre cambiado por razones de seguridad.

 

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