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Derechos Humanos: Boletín Día a Día del 21 al 27 de febrero de 2008

Martes, 4 de Marzo de 2008

 
Boletín Día a Día del 21 al 27 de febrero de 2008

El 6 de marzo la cita es con las víctimas

Por los desaparecidos, por los desplazados, por los masacrados, por los ejecutados

Por Camilo Raigozo

 

  Se presume que entre 10.000 y 30.000 personas fueron asesinadas por los paramilitares y enterradas en fosas comunes o arrojadas a los ríos.

 

En Colombia han sido desplazadas más de cuatro millones  de personas, en su mayoría por los grupos paramilitares. Estos grupos,  solos o en conjunto con miembros de las fuerzas militares, han desaparecido al menos a 15.000 compatriotas y los han enterrado en más de 3.000 fosas comunes o han arrojado sus cadáveres a los ríos; han asesinado a más de 1.700 indígenas, 2.550 sindicalistas, y cerca de 5.000 miembros de la Unión Patriótica. Regularmente torturan a sus víctimas antes de matarlas.

Entre 1982 y 2005 los paramilitares perpetraron más de 3.500 masacres, y robaron a sus víctimas  más de seis millones de hectáreas de tierra. Después de su ficticia desmovilización en el 2002, han asesinado un promedio de 600 personas cada año y las cifras no se han detenido. Ellos mismos se ufanan de tener el control de más del 35 por ciento del Congreso. El mismo Presidente es seriamente cuestionado por su pasado como director de Aerocivil y como gobernador de Antioquia por haber auspiciado las llamadas Convivir que terminaron siendo ejércitos privados de exterminio y usurpación de tierras

Mientras tanto, en el 2002 hasta hoy, miembros del Ejército Nacional han cometido más de 966 ejecuciones, la mayoría presentadas como “positivos”.

Según investigaciones realizadas por prestigiosas ONG defensoras de derechos humanos nacionales y extranjeras,  concluyen que en el primer periodo de gobierno del presidente Uribe, fueron ejecutadas extrajudicialmente cerca de 11.300 personas y más de 6.500 fueron puestas en cárceles de manera arbitraria.

  Durante los últimos 20 años, el pueblo colombiano ha padecido un holocausto ocasionado por el terrorismo de Estado y su brazo paramilitar,  pero el país hasta ahora empieza a tomar conciencia de su verdadera magnitud.

 

Solo en los primeros 30 días de este año, los paramilitares cometieron 2 masacres, 9 desapariciones forzadas, 8 homicidios y desplazaron a cientos de personas en varias regiones del país, siendo las más afectadas, Nariño, Chocó, Putumayo, mientras que el Ejército cometió 16 ejecuciones extrajudiciales y obligado también al desplazamiento forzado a decenas de familias principalmente en Cauca, Caquetá, Putumayo y Vaupés entre otros departamentos.

Según informes, agentes del Estado y  paramilitares continúan violando los derechos humanos y el derecho humanitario, razón por la cual el pasado 29 de febrero 13 senadores demócratas de Estados Unidos le pidieron a su gobierno recortar ayuda militar a Colombia, por la persistencia de estas violaciones.

Las estructuras militares, sociales y económicas de los grupos paramilitares permanecen intactas en gran parte del país. Algunos se hacen llamar “Aguilas Negras” o “Rastrojos” u otros nombres, con el propósito de apoyar al presidente Uribe en su tesis de que “el paramilitarismo se acabó en mi gobierno”. Así mismo, muchos ‘parapolíticos’ amigos del Gobierno disfrutan de cargos públicos y diplomáticos.

Son algunas razones para manifestar de alguna manera el próximo 6 de marzo la solidaridad y el acompañamiento a las víctimas y el repudio  al paramilitarismo y al terrorismo de Estado aunque al Presidente y a sus amigos no les guste.

¡Nunca más fosas comunes!. ¡Nunca más desplazamientos forzados!. ¡Nunca más paramilitares!. ¡Nunca más impunidad!.

Nota: Para confirmar sitio y hora de eventos en el país y en el mundo por favor consultar en: http://www.movimientodevictimas.org/

6 de marzo homenaje a las víctimas
"Hasta el cielo está llorando la masacre”
Por Camilo Raigozo.

“Yo recuerdo que el sol de aquel día fatídico fue esplendoroso y brillante. Nadie podía imaginarse que aquel desborde festivo de alegría, jolgorio, risa y baile, se convertiría horas más tarde, en una de las tragedias más crueles y dolorosas que ha padecido no solo Barrancabermeja, sino el país entero, infligida por el narco-paramilitarismo y el terrorismo de Estado.

“Desde muy tempranas horas, la muchachada y en general la comunidad de los tres barrios que confluyen en esta cancha de fútbol, nos congregamos en el parque para realizar lo que habíamos estado preparando desde días atrás: un bazar cuyo objetivo era recolectar fondos para celebrarles decorosamente a nuestras mujeres, El Día de la Madre.

  Jaime Peña relator de esta historia frente a la cancha de fútbol donde empezó la masacre. Foto Notimundo

“Así pues, ni una sola nube había empañado la celebración y la fiesta de los habitantes de los barrios El Camping, María Eugenia y El Divino Niño, cuyo epicentro común es la cancha de fútbol.

“Como a las nueve y media de la noche, cuando aún quedaban unas 250 a 300 personas en el parque, incursionaron al sitio, dos camiones 350 carpados y una camioneta Toyota doble cabina de platón, con al menos 50 paramilitares armados hasta los dientes.

“Estos descendieron de los automotores rápidamente, obligaron a la muchedumbre a concentrarse en la cancha de fútbol y a tenderse bocabajo. Caminaron por encima de las personas, las patearon y las golpearon sin importar sí eran niños, ancianos o mujeres embarazadas. Varias personas fueron sujetadas por el cabello y arrastradas.

“Partida de guerrilleros hijueputas, ahora sí va a empezar la guerra. Hoy se mueren malparidos”, le gritaban a la población, que todavía aturdida no lograba entender lo que estaba ocurriendo.

“A esa hora, yo ya estaba en mi casa, que dista unos 30 metros del parque, donde estaban ocurriendo los hechos. Inclusive ya tenía la piyama puesta y estaba a punto de acostarme cuando escuché unos disparos.

“Me asomé a la ventana y vi que un paramilitar llevaba a mi hijo apuntándole a la nuca con el fusil. Asustado le grité a mi hijo: ¿Yesid, qué sucede?. Cuando él intento voltear para contestarme, el ‘para’ lo empujó y le pegó con la trompetilla del arma y le dijo algo que no pude percibir y siguieron la marcha.

“Yo seguía ajeno a la gravedad de lo que estaba pasando. Se me ocurrió que era cuestión de documentos y con tranquilidad pensé en ir a llevarle los papeles de identidad a mi pelao y reclamarlo.

“Me vestí nuevamente y salí a la calle. Cuando alcancé la esquina, me topé con el cuerpo de un muchacho al que los criminales acababan de degollar. Lo reconocí de inmediato; era hijo de un vecino, muy amigo de mi hijo y tenía su misma edad. 16 años.

“Dios mío, ¿qué es lo que está pasando?, me pregunté, al tiempo que empezaba a darme cuenta de la magnitud de la tragedia.

“Nervioso, pensando en mi hijo, regresé a la casa. Por el camino un vecino me dijo: “Al joven lo degollaron por negarse a subir a los camiones”.


"Efectivamente, cuando lo obligaron a que se subiera a uno de los camiones, este les gritó: “Yo no me subo, si me van a matar, háganlo aquí”.

"Inmediatamente uno de los asesinos le pasó el puñal por el cuello, acabando de un solo tajo con un mundo de ilusiones y dejando sembrado para siempre el dolor y la congoja en esa familia.

“Mija, levántese rápido por que se llevaron al pelao, le dije a mi esposa. Con las palabras atropelladas le fui contando lo que acababa de ver y oír. Luego salí corriendo por el camino que había tomado la camioneta doble cabina.

“Cuando había recorrido algo así como medio kilómetro, escuché ráfagas de fusil y gritos que decían: “¡a tierra guerrilleros hijueputas!, ¡esta noche se mueren partida de malparidos!, ¡bocabajo todo el mundo!.

“Yo solo pensaba en la vida de mi hijo y seguía corriendo. Un señor llegó hasta mi lado y me agarró por la ropa obligándome a detenerme. Me dijo: “¡vecino no siga, no siga por que lo matan!, venga para acá”.

“Cuando llevaba unos 20 minutos resguardado ahí, llegó mi esposa. Entonces cogimos un taxi y nos fuimos a poner la denuncia ante las autoridades, y a pedirles protección y ayuda, porque todavía se escuchaban los disparos en el sector.

“Cuando llegamos a la Policía, la sorpresa fue muy grande. No nos prestaron atención.

“El policía que encontramos de turno, sin inmutarse ante nuestras súplicas, burlándose de la angustia que padecíamos y sin mirarnos balbuceó: “¿A sí?, ¿y eso qué pasó?, ¿donde fue eso?”. Finalmente, soltó su veredicto: “Por algo sería”.

“Ante la ignominia de los agentes, resolvimos acudir al DAS en el mismo taxi. Pero allá la sorpresa fue aún mayor, pues estaban en una fiesta en la que había trago por montones.

“Cuando logré hablar con uno de los agentes, este me dijo como quién ya sabía la historia: “¡A sí, eso es carne fresca!”.

“Fue de esa manera tan brutal como caímos en cuenta que el Estado era cómplice de lo que estaba sucediendo en Barrancabermeja y de que todos los pobladores estábamos indefensos a merced de los paramilitares y del terrorismo de Estado.

“El Estado es cómplice por omisión, en la muerte de siete jóvenes y el secuestro y posterior desaparición de otras 25 personas esa noche en Barrancabermeja, por que cuando los familiares acudimos ante la Fuerza Pública en demanda protección y ayuda, estas nos fueron negadas.

“En vista de que no fuimos atendido por las autoridades, decidimos seguir buscando a nuestro hijo por cuenta propia hasta las dos de la mañana. Fuimos hasta el aeropuerto y a otros lugares pero nada.

“Al retornar al barrio apareció ante nuestros ojos la magnitud de la tragedia que padecíamos innumerables familias. Mujeres, niños, ancianos, todos corrían de un lado para otro, gritando, llorando, buscando a algún ser querido hecho víctima.

“Nuestro bazar se había transformado repentinamente aquel 16 de mayo de 1998, en un océano de lágrimas, padecimiento y dolor, inflingido por el propio Estado. Para nosotros, ya nada volverá ha ser igual. Dentro de poco cumpliremos 10 años de padecimiento, ignominia, dolor, e impunidad, por el asesinato, secuestro y desaparición, de nuestros seres queridos. Pero tengan la plena seguridad, que siempre nos mantendremos en resistencia contra el olvido.


“Los vecinos nos acabaron de completar el mapa de aquel sombrío panorama. Los criminales no contentos con la gente que estaba en la calle, entraron a los establecimientos adyacentes y sacaron a las personas que en ellos se encontraban”.

Hora y media despues, los camiones con los matarifes a bordo continuaron su marcha sangrienta.

Al llegar al barrio Nueve de abril, cuya entrada es también la de la termoeléctrica, retuvieron un taxi y lo atravesaron en la carretera. Las personas que se encontraban cerca trataron de conseguir refugio en la bolichera, pero los paramilitares les dispararon indiscriminadamente.

Los disparos se escucharon a más de dos kilómetros a la redonda, pero en la base militar que presta vigilancia a la termoeléctrica, la cual se encuentra a menos de 180 metros de donde los ‘paras’ le disparaban a la población civil inerme, nadie oyó nada.

Unos trescientos metros mas adelante, en unas canchas de mini tejo, los asesinos se acercaron a las personas que allí departían y jugaban. Las tendieron en el piso y las golpearon. En esos precisos momentos llegaron los hermanos Melquisedec y Germán León Quintero, quienes al darse cuenta del peligro pretendieron huir.

En el intento, Germán fue herido en una pierna. En su estado de indefensión, lo agarraron del cabello, lo arrastraron varios metros por la carretera y luego lo remataron de varios tiros en la cabeza. A Melquisidec se lo llevaron y tanto de él como de las otras 24 personas secuestradas esa noche, no se sabe nada desde entonces.

Hora y media después de la entrada del grupo paramilitar a Barrancabermeja, los camiones pasaron por el retén de las Fuerzas Armadas que controla el acceso a la ciudad y continuaron su camino hacia Bucaramanga.

Los victimarios abandonaron Barrancabermeja alrededor de las diez y media de la noche, y en su recorrido, en el sitio conocido como Patio Bonito, asesinaron a Eliecer Javier Quintero Orozco, Neir Enrique Guzmán, Luis Jesús Arguello, José Javier Jaramillo Y Diomidio Hernández.

“Completamente acongojados mi esposa y yo regresamos a la casa. Como a las tres de la madrugada se precipitó sobre Barrancabermeja un aguacero muy duro. Como pocos hemos visto en esta ciudad. Parado frente a la ventana pensaba en la suerte de las víctimas, entre las que estaba mi hijo. Le dije a mi esposa: “hasta el cielo está llorando la masacre”. Llorando, con el alma en vilo respondió como preguntándole a Dios: “¿a donde estará el cuerpo de nuestro hijo en este momento, empapándose con estas lágrimas del cielo?.

“Apenas amaneció fui al comercio de las funerarias con la esperanza de encontrar alguna pista. Nadie sabía nada, sin embargo alguien dijo, “váyase para la morgue que allá hay varios cuerpos, pueda que ahí esté el de la persona que busca”.

“Cuando en la morgue nos enseñaron las bandejas con los cuerpos nos dimos cuenta de que ninguno de los asesinados pasaba de los 23 años. Cada uno tenía al menos 15 balazos en las piernas por lo que dedujimos que los mataron cuando ellos estaban corriendo, tal vez intentando escapar de sus verdugos.

“Al llegar al sitio Patio Bonito, la carretera estaba llena de sangre. A pesar del torrencial aguacero los charcos aun parecían más de sangre que de agua. Más de 100 vainillas de tiros de fusil estaban esparcidas por el sitio, pero ahí tampoco encontré rastros de mi hijo.

“Llevo nueve años, ocho meses y tres días esperando hallar algún indicio de él. En las mismas circunstancias se encuentran las otras 24 familias a las que les arrebataron parte de sus vidas al desaparecerles esa noche a sus seres queridos”.

De los sucesos del 16 de mayo de 1998 en Barrancabermeja, los paramilitares no han dicho nada en sus versiones libres. Tanto el Estado como los victimarios solo han jugado con la dignidad de las victimas y de los familiares.

“Después de nueve años de perpetrada la masacre, el desmovilizado comandante alias “Julián Bolívar”, viene y nos dice, “esa masacre aquí fue un error, por que todos eran civiles inocentes”, y siguiendo la estrategia de inculpar a los muertos, por que ya no podrán ser juzgados, señaló a alias “Camilo Morantes”, de ser el responsable. A ese sujeto, ellos mismos lo mataron”.

Por persistir en que se haga justicia, han sido asesinadas otras cinco personas, familiares o testigos de esos hechos vergonzosos para el país. Así como, el 1 y 2 de agosto de 2001, después de que la Comisión de la Verdad informó que varios miembros de las fuerzas de seguridad del Estado estaban siendo sometidos a investigaciones penales y disciplinarias, los paramilitares mataron a diez personas en Barrancabermeja, incluyendo a dos testigos de la incursión paramilitar del 16 de mayo de 1998, que habían declarado ante las autoridades.

Varios funcionarios judiciales también han sido amenazados de muerte, con la intención de obstruir el progreso de las investigaciones. El fiscal con identidad reservada que dirigió la primera fase del proceso se vio forzado a abandonar el país como consecuencia de las amenazas contra su vida e integridad.


“Sin embargo, nada nos detendrá, ya que ante la imposibilidad de que en el país se aplique la justicia con rigurosidad, hemos tenido que apelar a las instancias internacionales. El caso hace trámite en estos momentos en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. Luego, esperamos que sea admitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

“No aceptaremos negociar con la Comisión Nacional de Reparación por que no estamos de acuerdo con la Ley 975 del 2005, por cuanto las víctimas no nos sentimos incluidas en esa Ley. La Ley de Justicia y Paz, respetando lo que ha podido hacer la Corte Suprema de Justicia hasta el momento, es una ley que no solo se burla de manera grotesca de las víctimas, sino que es también un monumento a la impunidad”.


En el marco de los eventos realizados en la ciudad de Barrancabermeja los pasados días 19 y 20 de enero, en conmemoración y por la memoria de Manuel Gustavo Chacón Sarmiento, en los 20 años de su asesinato en una calle de esta misma ciudad, Voz habló con Jaime Peña, padre de Jaime Yesid Peña Rodríguez, de 16 años, estudiante de noveno grado del colegio Jhon F. Kennedy, secuestrado por paramilitares el 16 de mayo de 1998, quién nos relató los anteriores hechos.

 

Algeciras, Huila
El Ejército asesinó a líder campesino y lo presentó como guerrillero dado de baja
La población está consternada por el nuevo crimen y pide a la comunidad nacional e internacional para que insten a las autoridades colombianas a investigar y sancionar a los responsables
Por Camilo Raigozo. VOZ

En la vereda La Perdiz, el pasado sábado 23 de febrero, aproximadamente a las nueve y media de la noche, tropas del Comando Operativo No. 5, adscrito a la Novena Brigada del Ejército, ejecutaron al líder campesino Edgar José Molina Ovalle, cuando este regresaba del casco urbano de Algeciras, después de haber jugado un partido de fútbol y de comprar algunos insumos agrícolas.


 Cerca de 11.300 personas fueron ejecutadas extrajudicialmente en el primer periodo del presidente Uribe, según varias ONG nacionales y extranjeras.


El general Wílliam Fernando Pérez Laiseca, comandante de la Novena Brigada, informó a los medios que sus tropas habían dado de baja a Edgar José Molina Ovalle, alias “Pantera”, sindicándolo de ser el jefe de las milicias de la Columna Teófilo Forero de las Farc en el municipio de Algeciras. También lo señaló de ser el presunto intelectual del asesinato del periodista Manuel Macías Carrera, ocurrido el pasado 13 de febrero.

“El sujeto, al llegar al lugar donde se hallaban las tropas, hizo caso omiso a la orden de alto de los soldados, abriendo fuego con el arma que portaba, una pistola calibre 9 mm., marca Smith Wesson; la tropa en legítima defensa, respondió la agresión dándose como resultado la neutralización de alias 'Pantera', dijo el general Pérez Laiseca a los medios.

La comunidad algecireña y los familiares del líder campesino desmintieron las versiones suministrada por los mandos castrenses. En comunicación con este medio, enfatizan y aseguran que Molina Ovalle no tenía nada que ver con la subversión y que era el presidente de la junta de acción comunal de la vereda Pinares donde tenía su finca y residía pacíficamente con su familia.

Además, según la denuncia de la comunidad, Molina era líder de la Cooperativa de Agricultores Algecireños, miembro de la Coordinadora Municipal de Algeciras de la Asociación Agraria La Primavera y miembro de la Corporación de Desarrollo y de Paz del Huila y Piedemonte Amazónico, Huipaz, desde donde trabajaba incansablemente por el bienestar del campesinado de su región.

Blanca Tulia Carrasco, esposa del líder campesino asesinado, contó que al medio día del pasado sábado 23 de febrero, Edgar José salió de su finca ubicada el la vereda Pinares, con destino a Algeciras a jugar un partido de fútbol y comprar luego algunos insumos agrícolas, entre ellos, suero para los cerdos.

Extrañada por que su esposo no retornó esa noche a la casa bajó el día siguiente a buscarlo al casco urbano de Algeciras. El vigilante de la planta de agua le advirtió que él había salido para Pinares a eso de las 7:30 de la noche. Cuando llamó al celular de su esposo, un funcionario del CTI le contestó que a él lo había dado de baja el Ejército la noche anterior.

Asesinado líder social en el bajo Ariari, Meta
Por Camilo Raigozo. Con información de Agroguejar Hurtado

Aproximadamente a la siete de la noche del pasado 26 de febrero, fue asesinado demtro de su vivienda ubicada en la vereda Cabaña, municipio de Vistahermosa, Meta, Umael Chitiva Aldana.

Varios sujetos que cubrían el rostro con trapos llegaron hasta la cocina de la vivienda donde se encontraba Chitiva y le dispararon en múltiples oportunidades segándole la vida y emprendiendo inmediatamente la huida por la vía que conduce de El Tigre a la Cooperativa.

La víctima era un prestante finquero y comerciante de la región, quién participaba siempre de todas las iniciativas y trabajos emprendidos por la junta de acción comunal de la vereda Cabaña Uno.

En varias ocasiones, Umael Chitiva había tenido que solicitar protección y ayuda a la Comisión de Derechos Humanos del Bajo Ariari, ya que miembros de la Fuerza Publica entraban a su propiedad de manera abusiva y cometían actos de pillaje y daño en bien ajeno.

Durante la Misión Humanitaria realizada por varias organizaciones de derechos humanos e institucionales del Estado en el mes de septiembre en la región del Bajo Ariari , Umael Chitiva integró la Comisión de la comunidad que de esa vereda se traslado a Puerto Toledo para denunciar a la Fuerza Pública por los continuos atropellos contra el campesinado de la región.

Según información de la comunidad de la vereda La Cabaña Uno, poblado El Tigre, desde hace 20 días el Ejército retiró sus tropas del sector, y desde entonces hacen presencia sujetos extraños que se movilizan en motos y vehículos desconocidos intimidando y sembrando la zozobra en la población.

Dichos individuos amedrentan a los pobladores en las horas nocturnas golpeando las puertas de las viviendas y, según la denuncia, hace poco atracaron a los comerciantes del camión que surte de víveres, licores y abarrotes a los pobladores del sector.

 

Movilización campesina en los actos del 6 de marzo

“Marcharemos por la vida, contra el genocidio y el olvido”

Las comunidades agrarias a través de la central sindical, Fensuagro, en un comunicado público manifestó su participación en los actos de homenaje a las víctimas del paramilitarismo y el terrorismo de Estado

Por Camilo Raigozo. Voz

 

Los sectores agrarios de Colombia manifestaron a través de un comunicado público conocido  el fin de semana anterior, su apoyo y participación en los diversos actos que se rendirán en el país como homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado y de su brazo paramilitar.

 

  El campesinado, los indígenas y la afrocolombianidad, estarán presentes en los eventos del 6 de marzo.

 

 

“Los campesinos colombianos, hemos sido víctimas de la más implacable cruzada criminal que recuerde la historia reciente del país.  No sólo se nos ha impuesto la violencia física y el despojo sangriento de nuestras, si no que además desde el establecimiento en cabeza de cada gobierno de turno, se han diseñado leyes cuyo objetivo es intensificar el despojo y desplazamiento, legalizando las expropiaciones violentas hechas contra los pequeños y medianos propietarios rurales”, dice el documento.

 

La agremiación sindical campesina aduce que ha habido una reconcentración de la propiedad de la tierra en pocas manos y que hoy más de 44 millones de hectáreas están en poder de grandes latifundistas, narcoparamilitares, terratenientes y empresas transnacionales, que se han beneficiado no solo de las estructuras paramilitares y el terrorismo de Estado, sino también con la expedición de leyes arbitrarias y fraudulentas como el Estatuto de Desarrollo Rural, La Minera , Forestal (declarada inconstitucional por la Corte), entre otras, que han contribuido al despojo y la miseria del campesinado.

 

El comunicado argumenta que las anteriores son justificaciones suficientes para que las masas campesinas se movilicen en apoyo a los eventos del 6 de marzo. Aclaran también que el campo colombiano sigue en el abandono absoluto y que la pobreza y la miseria rodea el 80 por ciento de los pobladores rurales, aunque las cifras del Gobierno traten de ocultarlo.  El gremio sindical  declara que el enemigo del campesinado no sólo son las motosierras, sino también el Estado y sus políticas neoliberales que los declara inviables, como las recientes declaraciones del ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, quien prefiere abiertamente respaldar a sus amigos empresarios palmicultores, entregándole 17 mil hectáreas de la finca Carimagua  en el Meta, en vez de darla a cientos de  familias desplazadas por la violencia paramilitar con el nefasto argumento de que es que los campesinos pobres y desarraigados no son buenos inversionistas

Presuntos ‘paras’ asesinaron a indígena
Por Actualidad étnica

 

El Cabildo indígena Cerro Tijeras denuncio la muerte de uno de sus comuneros. El hecho ocurrió el pasado 2 de marzo dentro del resguardo cuando desconocidos atacaron a bala al comunero Jhon Freddy Chate, 24 años, quien se desplazaba por una vía rural junto con Yulenin Almendra, 17 años, una mujer indígena quien resulto herida de gravedad, según las Autoridades indígenas. 

 

Según la denuncia del Cabildo Cerro Tijeras “la comunidad está alarmada; este doloso suceso enluta a los pueblos afrodescendientes, indígenas y campesinos que habitamos este territorio. Este hecho se suma a una lista de asesinatos selectivos que iniciaron el 31 de diciembre con la muerte de dos miembros de la familia Ordóñez y que cada quince días se vienen presentando en la región. El lunes pasado fue muerta a bala en el municipio de Timba la señora Carmen Lavino”.

 

Los hechos denunciados por las autoridades indígenas del Cuaca coinciden con la denuncia hecha la semana pasada por el Proceso de Comunidades Negras, PCN, sobre la militarización del Territorio Colectivo del río Naya y río Yurumanguí. El PCN denunció la presencia de lanchas pirañas acompañadas de un barco del Ejército Nacional; causando pánico a las comunidades que se ven obligadas a interrumpir sus actividades de subsistencia como pesca, caza y agricultura por las acciones militares.

 

‘Paras’ amenazan a estudiantes de la Universidad del Tolima

Por Estudiantes

 

El pasado 30 de enero 2008 llego al correo electrónico de "Alternativa Amarilla",grupo estudiantil de la Universidad del Tolima que junto con la ACEU de la misma universidad recientemente alcanzaron la representación en el Consejo Superior y Académico, el siguiente texto: Águilas Negras Bloque Centro de Colombia Con el motivo de darles a conocer a esta comunidad de estudiantes guerrilleros bolivarianos de las farc, y el eln hacemos publico nuestro comunicado nosotros antiguos combatientes de las AUC, estamos convencidos de que personas como uds. deben ser eliminado de nuestra sociedad y pais, este año hijueputas comunitas guerrileros de mierda no vacilaremos en hacer de que dejen de joder, aceu, alternativa amariila acd juco mb mjb malparidos guerrilleros de mierda, uds son objetivo militar para nuestra organización este año

Lo anterior es una muestra de la gran mentira que significa la desmovilización de los grupos paramilitares, que para el caso de las universidades siguen persiguiendo y amenazando a profesores, trabajadores y estudiantes, ahora bajo el nombre de Águilas Negras, pero en esencia representan el mismo terrorismo de Estado qu en lo corrido del gobierno Uribe ha dejado 10 estudiantes asesinados, por lo menos medio centenar de desplazados e incontables amenazas.

La Universidad del Tolima fue una de las grandes protagonistas de las movilizaciones de mayo contra el Plan Nacional de Desarrollo y en defensa de las finanzas públicas para la educación. Estas amenazas aparecen precisamente en el momento en que se revive este debate y se espera una fuerte respuesta del movimiento estduaintil ante la iniciativa del gobierno de reglamentar el PND en detrimento del patrimonio de las universidades.


Esto deja en evidencia la concordancia de las reformas universitarias y al acción represiva del Estado y su paraestado.

Crece el desplazamiento

 

El año pasado creció en un 38 por ciento la población desplazada de manera forzada de sus territorios de origen. Así lo reveló la semana pasada la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento Codhes. Según el informe se pasó de 221.368 personas desplazadas en el año 2006 a 305.996 en 2007, es decir 84.628 personas más desplazadas. Jorge Rojas director de Codhes admitió que tanto las estadísticas del ente que dirige, como las que maneja el Gobierno, que son muy inferiores, no son la realidad exacta, por cuanto ha habido desplazamientos que no han sido registrados. De acuerdo con el documento, los mayores desplazamientos se registraron en los departamentos de Caquetá, Meta, Huila, Tolima, Putumayo, Nariño, Chocó, Antioquia, Córdoba, Valle, Magdalena, Sucre y Bolívar. Para Codhes y otras ONG, el número de personas desplazadas supera ampliamente los cuatro millones, mientras que para el Gobierno este número apenas es de un millón 800 mil personas.

Desplazadas 150 familias en Córdoba

El pasado 25 de febrero se conoció que al menos 150 familias de las veredas Tres Palitos, La  Jagua , La soledad, El Olvido y San Pedro, en el municipio de Puerto Libertador, Córdoba,  llegaron desplazadas al corregimiento Río Verde, de esa misma población en horas de  la mañana. El éxodo obligado se produjo por la fuerte militarización de esas zonas agrarias empobrecidas ya que la mayoría de familias tienen que sobrevivir de la recolección de hoja de coca. Los gobiernos local y nacional se han negado a ofrecerles ayudas para cultivos alternativos por lo que están condenados al hambre y al abandono.

Confinamiento indígena por Fuerza Pública

Al menos dos mil indígenas emberas permanecían sometidos al confinamiento   en la cuenca del río Bojayá en el departamento de Chocó por cuenta de los amplios operativos que el Ejército colombiano mantiene en esa zona y que les impide su movilización. “La presencia de efectivos de la fuerza pública en territorio Embera ha impedido que los  indígenas realicen  actividades agrícolas, de pesca,  cacería y  recolección, por lo que desde la semana anterior atraviesan  una crítica situación de hambre e insalubridad  que de no solucionarse,  podría generar un desplazamiento masivo en los próximos días”, advirtieron voceros de la Diócesis de Quibdo.

Amenazado integrante de Fensuagro

La Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, Fensuagro y el Sindicato de Trabajadores Agrícolas del Quindío, denunciaron ante la opinión pública nacional e internacional que el activista sindical Yerly Mauricio Cubides Villa, viene siendo hostigado y amenazado por personas extrañas. El sindicalista agrario ha recibido incesantes llamadas insultantes en su celular y en los teléfonos de sus familiares, al punto que lo estarían obligando a un desplazamiento forzado.  

Fuerza pública reprime a trabajadores agrícolas


Fensuagro denunció que desde el pasado 30 de enero, entraron en cese de actividades las Cooperativas de trabajo asociados que prestan sus servicios a la empresa Palmas Monterrey, al igual que su Sindicato, debido a las políticas antilaborales que la empresa viene aplicando contra los miembros de estas asociaciones y que según ellas, se les viene cobrando multas, persecución por recolección de frutos sueltos, altos costos por herramientas y semovientes, así como el no incremento de precios por las labores realizadas. Durante este tiempo de huelga y manifestaciones, los trabajadores han sido víctimas de atropellos por parte de la Fuerza Pública, que según la denuncia, los atropellos son exigidos por las directivas de la empresa.

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