A diario el estado colombiano gasta millones en la compra de armas y en el mantenimiento de sus ejércitos.
La industria bélica mueve inmensas sumas de dinero gracias a los conflictos de países como Colombia, mientras que los megaproyectos requieren de un espacio y unos recursos naturales para llevarse a cabo. El paso siguiente, es el despojo y desplazamiento de comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas de sus territorios tradicionales. La guerra se territorializa a todos los niveles. Territorializa el cuerpo de las mujeres cuando las hace víctimas de violaciones sexuales, pero también cuando las desarraigan de sus lugares de origen y rompe los vínculos familiares y afectivos que las constituyen.
Dentro de la dinámica de la guerra las mujeres suelen lidiar con buena parte de los efectos y consecuencias. Son amenazadas, heridas, violadas, prostituidas; se les fuerza a abortar, se les marcan pautas corporales y de comportamiento, se les hace viudas, huérfanas, cabezas de familia; están obligadas a servir a unos y otros para luego ser asesinadas, detenidas o judicializadas. En otros casos, se les convierte en objetivo militar al ser presionadas por los actores armados para que se vinculen a sus filas; es difícil identificar la diferencia entre reclutamiento voluntario y forzado. Pero lo cierto es que muchas veces las mujeres jóvenes y los menores de edad deciden unirse a las filas de los grupos armados, debido a las graves condiciones de pobreza en que viven y a los altos índices de violencia en el interior de sus hogares.
A pesar de todo esto, las mujeres han estado presentes en el conflicto también desde una posición activa dando sostenimiento, liderando procesos de reconciliación. A través de experiencias de resistencia se han ido configurando formas asociativas propias e históricos procesos organizativos articulados a la acción
política-social desde diferentes espacios, enfoques y líneas de trabajo que reiteradamente proponen y exigen una salida dialogada y pacífica a la guerra.
En Colombia las Organizaciones femeninas han desempeñado un papel vital en la configuración de alternativas no violentas y en la construcción de procesos de reconciliación nacional. Son muchas organizaciones formando un amplio y diverso espectro que nace, se deshace, divide, reconfigura y se mantiene día a día en medio del miedo, la impunidad y los intereses de aquellos para quienes la guerra sigue siendo negocio rentable.
A continuación, algunas de las muchas y valiosas Organizaciones y Movimientos de Mujeres en Colombia: