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Miércoles, 27 de Julio de 2016

Las mujeres ganaron en los textos de La Habana, ¿ganarán en Colombia?
Las mujeres ganaron en los textos de La Habana, ¿ganarán en Colombia?

Las mujeres ganaron en los textos de La Habana, ¿ganarán en Colombia?

 

Este domingo las delegaciones de Gobierno y Farc presentaron el acuerdo de la subcomisión de género de La Habana. Un texto que, según le dijo una mujer víctima de violencia sexual a La Silla, “nos emociona mucho. Ahora el reto es que eso aterrice como se debe.”

Lo que se contó el domingo es que todo lo que se había acordado hasta ahora en la Mesa (los acuerdos de desarrollo rural, participación política, drogas ilícitas, víctimas y fin del conflicto) ,va incluir un enfoque de género. Eso significa reconocer los derechos de las mujeres viéndolas como un grupo particular.

“Lo que más me emociona es que aquí, además de contemplar a la mujer víctima de violencia sexual, se habla también de la mujer que raspa coca, la que no tiene cómo mantener su tierra. Mejor dicho, lo de este domingo quiere decir que todo lo que se acuerde tiene que pasar por la mujer”, explicó Adriana Benjumea, directora del centro de estudios para la defensa de los derechos humanos ‘Humanas Colombia’, y una de las participantes de las discusiones en La Habana.

 

Para la Red Nacional de Mujeres, la Corporación Humanas y la Red de Víctimas y Mujeres Profesionales, entre otras organizaciones, éste acuerdo es el resultado de una historia de pequeñas victorias que fueron construyendo un triunfo muy grande: este es el primer proceso de paz que ha incluido un enfoque diferencial.

 

Por lo menos eso creen Adriana Benjumea, de 'Humanas Colombia' y Beatriz Quintero de la Red Nacional de Mujeres.

El largo camino

 

“Poco a poco hemos conquistado grandes cambios en el discurso, en la forma como se ve la mujer guerrillera y la mujer víctima a sí misma”, dice Quintero.

 

La primera victoria fue darle participación a mujeres en la Mesa como plenipotenciarias.

 

La segunda fue lograr que se creara en septiembre de 2014, dos años después de que arrancaran los diálogos, una subcomisión de género que se encargara, con delegados del Gobierno y la guerrilla, de incluir las voces de las organizaciones de mujeres.

 

Desde allí, esas organizaciones jugaron un papel clave en presionar y las dejaron sentarse a discutir con los negociadores cara a cara, algo que no fue fácil porque cuando se creó esa subcomisión ya habían salido los puntos de desarrollo rural, participación política y drogas.

 

Como le contaba a La Silla Quintero, gracias al trabajo de mujeres de las Farc que no eran plenipotenciarias, al de María Paulina Riveros (delegada del Gobierno) y Victoria Sandino (delegada de las Farc), lograron que los puntos que faltaban en ese momento (víctimas, fin del conflicto e implementación) se abordaran pensando en la mujer.

 

Y que en los que ya estaban acordados, se empezara un trabajo para hacer recomendaciones y luego incluirlas en el texto, que es justamente lo anunciado el domingo.

 

Para lograr eso se hicieron tres reuniones entre representantes de más de 18 organizaciones de mujeres y comunidad Lgbti, con expertas de violencia sexual, representantes de ONU Mujeres y todos los miembros de la Mesa de La Habana, incluyendo a Humberto De La Calle y Sergio Jaramillo del lado del Gobierno y a Timochenko e Iván Márquez, del lado de las Farc.

 

Pero quizás la reunión más definitiva, según le dijeron a La Silla dos fuentes que participaron del proceso fue la que se hizo en abril de 2015 con mujeres de las Farc.

 

Esa fue una reunión especial para discutir sobre la violencia sexual, en la que participaron casi diez organizaciones de mujeres víctimas y exguerrilleras.

 

“Ahí entendimos el drama común de la guerra. Y fue muy importante porque ayudó a que ellas (las mujeres de las Farc) vieran que no estábamos poniéndole una talanquera al proceso y que estábamos ahí sentadas para hablar de todas esas huellas del conflicto en nosotras.”, explica Beatriz Quintero.

 

También porque, en esa reunión, la Red Nacional de Mujeres, Sisma Mujer y el centro ‘Humanas Colombia’ llevaron lo que ellas llaman “las cinco claves”.

 

Eran cinco lineamientos que para esas organizaciones eran necesarios en el Acuerdo FInal: justicia, reparación, comisión de verdad, desescalamiento y garantías de no repetición.

 

Luego de esa reunión, esas organizaciones mandaban documentos a la subcomisión y desde Colombia, como contó La Silla, organizaciones como la “Red de Víctimas y Mujeres profesionales” se dedicaron a hacer jornadas de denuncia en siete regiones del país y a recopilar la documentación de más de mil casos de violencia sexual en el conflicto, para presentarlos en la Jurisdicción Especial de Paz.

 

Ese camino fue el que dio como resultado el comunicado del domingo pasado y, como le dijo a La Silla la representante de ONU Mujeres en Colombia que participó en todas esas discusiones, Belén Sanz, que “La Mesa hiciera un acto simbólico que le dió estatura al tema de género”.

 

“Las mujeres de las Farc llegaron vestidas el domingo como si fueran a una fiesta. Estaban celebrando algo a lo que tanto ellas como nosotras le pusimos todo el corazón”, agrega Beatriz Quintero.

Lo bueno y lo que falta

 

En lo anunciado el domingo hay tres avances que reconocen todas las mujeres con las que habló La Silla.

 

El primer objetivo alcanzado está en el punto de desarrollo rural.

 

“Se logró no solo que la mujer campesina tenga acceso a la tierra, sino que además pueda mantenerla con créditos especiales, porque lo que pasa muchas veces es que les restituyen su predio, pero como están endeudadas, lo pierden”, le explicó a La Silla Adriana Benjumea.

 

“La idea es hacer un censo en el que se priorice el acceso a tierras de las mujeres campesinas”, contaba también Beatriz Quintero.

 

El segundo avance es en el punto de justicia.

 

Aunque en él ya se había pactado que la violencia sexual es un delito no amnistiable, ahora la Comisión de Verdad tendrá una sala especial de género y la Jurisdicción Especial de Paz creará un grupo de investigación dedicado a analizar los casos en los que existan delitos contra mujeres, niños y la comunidad Lgbti.

 

Esa fue una propuesta de las organizaciones de mujeres que la Mesa terminó acogiendo. “Es clave porque se reconoce que hay una verdad de género”, dice Quintero.

 

“Para nosotras saber que vamos a ser oídas en una sala especial es algo indescriptible, porque es que el derecho más negado de las mujeres en esta guerra ha sido el de la justicia”, dice Maria Eugenia Cruz.

 

El tercer logro está en drogas ilícitas, donde habrá una atención diferenciada para hombres y mujeres.

 

“En el campo los que raspan no solo son los hombres y se reconoce que la mujer también ha hecho parte de esa cadena y tiene que tener una atención diferenciada”, dice Benjumea.

 

Sin embargo, ese avance empieza a mostrar los límites de lo alcanzado, pues en el acuerdo no se dice en qué consistiría esa atención diferenciada. De hecho, ese es un problema común a todo lo alcanzado en género.

 

Además de esa interrogante, en participación las organizaciones de mujeres sienten que el acuerdo se quedó corto.

 

Aunque el comunicado del domingo dice que se “promoverá la participación en espacios de representación y de toma de decisiones”, no se habla explícitamente de paridad.

 

“En eso el acuerdo es muy retórico y le faltan dientes. Está muy bien que diga que debe haber participación porque esa es una deuda. Pero no dice ni cómo, ni cuándo ni si esa participación será igualitaria o no”, dice Quintero.

 

“La Mesa tomó la decisión de no incluir medidas de cuotas paritarias y yo creo que no es un problema de voluntad política, pero sí es un hueco en el acuerdo”, agrega Belén Sanz de la ONU.

 

Para aterrizar eso, las mujeres tienen todavía esperanzas en los puntos pendientes.

 

Por ejemplo, como falta saber cuál será el mecanismo exacto para elegir los miembros de la Comisión de Verdad (el Gobierno y las Farc solo acordaron que se hará a través de un comité de escogencia que se elegirá antes del Acuerdo final) y cómo se elegirá a los miembros del comité de seguimiento y monitoreo de sus recomendaciones, esperan que por lo menos ahí sí se garantice una presencia paritaria de hombres y mujeres.

 

Aunque esos puntos siguen pendientes, las organizaciones de mujeres sienten que ya ganaron. Sin embargo, también tienen claro es que la lucha más difícil no fue la que libraron dentro de la Mesa, con esas pequeñas victorias sumadas. Para ellas, el gran reto es afuera, cuando la paz se firme

 

“Ahí es cuando vamos a tener que demostrar de qué estamos hechas las mujeres. Porque hemos resistido cincuenta años de guerra en nuestros cuerpos. Y resistimos para ver éste momento”, concluye María Eugenia Cruz.

 


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Jueves, 7 de Julio de 2016

AL FINAL DE LA GUERRA
AL FINAL DE LA GUERRA

 

AL FINAL

William Ospina

Después de una Guerra de 50 años, es tarde para los tribunales

Si hubo una guerra, todos delinquieron, todos cometieron crímenes, todos profanaron la condición humana, todos se envilecieron. Y la sombra de esa profanación y de esa vileza cae sobre la sociedad entera, por acción, por omisión, por haber visto, por haber callado, por haber cerrado los oídos, por haber cerrado los ojos.

Si para poder perdonar tienen que hacer la lista de los crímenes, hagan la lista de los crímenes. Pero esas listas sólo sirven si son completas, y quién sabe qué ángel podrá lograr el listado exhaustivo.

Ya comete un error el que trata de convertir en héroes a unos y en villanos a los otros. Lo que hace que una guerra sea una guerra es que ha pasado del nivel del crimen al de una inmensa tragedia colectiva, y en ella puede haber héroes en todos los bandos, canallas en todos los bandos, en todos los bandos cosas que no merecen perdón.

Y ahí sí estoy con Cristo: hasta las cosas más imperdonables tienen que ser perdonadas, a cambio de que la guerra de verdad se termine, y no sólo en los campos, los barrios y las cárceles, sino en las noticias, en los hogares y en los corazones.

Pero qué difícil es pasar la página de una guerra: la ciudadanía mira en una dirección, y ve crímenes, mira en sentido contrario, y ve crímenes.

Es verdad. La guerra ha durado 50 años: de asaltos, de emboscadas, de bombardeos, de extorsiones, de secuestros, de destierros, de tomas de pueblos, de tomas de cuarteles, de operaciones de tierra arrasada, de tomas de rehenes, de masacres, de estrategias de terror, de cárceles, de ejecuciones, de torturas, de asesinatos voluntarios, de asesinatos involuntarios, de minas, de orfandades, de infancias malogradas, de bajas colaterales, de balas perdidas. Medio siglo de crímenes a los que nos toca llamar la guerra.

Pero cuando las guerras no terminan con el triunfo de un bando y la derrota de otro, cuando las guerras terminan por un acuerdo de buena voluntad de las partes, no se puede pretender montar un tribunal que administre justicia sobre la interminable lista de horrores y de crímenes que, hilo tras hilo, tejieron la historia.

Lo que hay que hacer con las guerras es pasar la página, y eso no significa olvidar, sino todo lo contrario: elaborar el recuerdo, reconciliarse con la memoria. Como en el hermoso poema “Después de la guerra”, de Robert Graves, cuando uno sabe que la guerra ha terminado, ya puede mostrar con honor las cicatrices. Y hasta abrazar al adversario.

Y todos debemos pedir reparación.

Hay una teoría de las víctimas, pero en una guerra de 50 años ¿habrá quién no haya sido víctima? Basta profundizar un poco en sus vidas, y lo más probable es que hasta los victimarios lo hayan sido, como en esas historias de la violencia de los años 50, donde bastaba retroceder hasta la infancia de los monstruos para encontrar unos niños espantados.

También eso son las guerras largas: cadenas y cadenas de ofendidos. Por eso es preciso hablar del principal victimario: no los guerrilleros, ni los paramilitares, ni los soldados, colombianos todos, muchachos de la misma edad y los mismos orígenes, hijos de la misma desdicha y víctimas del mismo enemigo.

Un orden inicuo, de injusticia, de menosprecio, de arrogancia, que aquí no sólo acaba con las gentes: ha matado los bosques, los ríos, la fauna silvestre, la inocencia, los manantiales.

Un orden absurdo, excluyente, mezquino, que hemos tolerado entre todos, y del que todos somos responsables. Aunque hay que añadir lo que se sabe: que todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros.

Enumeren los crímenes, pero eso no pondrá fin al conflicto. La guerra, más que un crimen, es una gran tragedia. Y más importante y urgente que castigar sus atrocidades es corregir sus causas, unas causas tan hondas que ya las señaló Gaitán hace 80 años.

Por eso se equivoca el procurador pidiendo castigo sólo para unos, y se equivocan los elocuentes vengadores, señalando sólo un culpable, y se equivoca el expresidente que sólo señala las malas acciones de los otros, y se equivoca el presidente, que habla como si, precisamente él, fuera el único inocente.

Señores: aquí hubo una guerra. Y aún no ha terminado.

Y no la resolverán las denuncias, ni los tribunales, ni las cárceles, sino la corrección de este orden inicuo, donde ya se sabe quién nació para ser mendigo y quién para ser presidente.

Si, como tantos creemos, es la falta de democracia lo que ha producido esta guerra, sólo la democracia puede ponerle fin.

Al final de las guerras, cuando estas se resuelven por el diálogo, hay un momento en que se alza el coro de los vengadores que rechaza el perdón, que reclama justicia. Pero los dioses de la justicia tenían que estar al comienzo para impedir la guerra. Cuando aparecen al final, solo llegan para impedir la paz.

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Jueves, 6 de Agosto de 2015

OFENSIVA CONTRA MOVIMIENTOS SOCIALES EN COLOMBIA
OFENSIVA CONTRA MOVIMIENTOS SOCIALES EN COLOMBIA

 El Estado colombiano ha desatado una ofensiva contra los movimientos sociales y populares que ha puesto en entredicho la voluntad del gobierno de turno de brindar las debidas garantías democráticas después de que salgan avantes los procesos de paz, esa paz que va más allá del silenciar las armas de fuego, una verdadera paz con justicia social anhelada por el pueblo colombiano.

 

 


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Lunes, 6 de Abril de 2015

El Congreso de los Pueblos y la Paz en Colombia
El Congreso de los Pueblos y la Paz en Colombia

La paz es un terreno en disputa política e ideológica, entre la concepción dominante, de una paz sin cambios ni reformas sustanciales, y la concepción de una paz con justicia social para la vida digna”

Germán Roncancio Jiménez,

Congreso de los Pueblos (Colombia)


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Domingo, 15 de Febrero de 2015

PASO HISTÓRICO informe de la Comisión Histórica y sus victimas
PASO HISTÓRICO informe de la Comisión Histórica y sus victimas

PASO HISTÓRICO informe de la Comisión Histórica y sus victimas.

 

Se han dado los pasos de presentación del informe de la Comisión Histórica y sus victimas... realmente un histórico paso en la construcción del relato que ha de acompañar nuestras propias miradas del conflicto y sobre todo un paso histórico en la construcción del relato que las generaciones venideras de colombianas y colombianos han de seguir para que NUNCA MAS transitemos los caminos de la degradación y la indignidad...


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Viernes, 13 de Febrero de 2015

Policia Rural
Policia Rural

Policía rural

Parecería como si el tema de las víctimas comenzara a pasar de moda y nos enfiláramos hacia el de garantías. El Gobierno ha dado puntadas sobre el desescalamiento con ese sí pero no y viceversa sobre la policía rural que lo caracteriza.



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Lunes, 20 de Mayo de 2013

Proceso de Paz: la hoja de ruta del gobierno colombiano tras los diálogos de paz
Proceso de Paz: la hoja de ruta del gobierno colombiano tras los diálogos de paz

En la conferencia que dio el alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, en la Universidad Externado, el pasado 9 de mayo de 2013, dejó entrever cuál es la hoja de ruta que tiene el Gobierno para las conversaciones con las guerrillas, más allá de La Habana.

 

El alto comisionado para la Paz fue enfático en señalar que el Gobierno no va a dar amnistías generales, pero también en decir que en el caso de la guerrilla no se puede olvidar que la justicia ha obrado con cientos de procesos judiciales que ya se han adelantado en su contra. A los enemigos del proceso también les dedicó unas palabras, señaló que son “punitivistas de última hora’ que hace diez años estaban apoyando amnistías para los grupos paramilitares y hoy quisieran ser la Inquisición”. Un texto que por su importancia nunca va a ser extemporáneo en este camino de paz que apenas empieza.

 


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Domingo, 19 de Mayo de 2013

Conversaciones de la Paz en la Habana

Martes, 25 de Diciembre de 2012

La fila en el Posihueica
La fila en el Posihueica

Se cumplen 20 años del asesinato del dirigente de izquierda Ricardo Villa Salcedo. Su hijo Camilo escribe este artículo con el fin de recuperar su memoria para todos y todas.

 

"Mi impresión después de muchos años de escuchar estos cuentos es que era un tipo que nadie ha podido olvidar y que su vida valió la pena precisamente por utópica y comprometida con las causas sociales. Hoy que se cumplen 20 años de su muerte he querido recordárselo a los samarios y a las samarias, y dedicar estas palabras a quienes como él sueñan con una sociedad justa y un mundo mejor"


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Lunes, 12 de Noviembre de 2012

Un encuentro de saberes y resistencias en Barcelona
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