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Noticias: Héctor Mondragón: mi opción por la resistencia civil

Lunes, 8 de Septiembre de 2008

 
Héctor Mondragón: mi opción por la resistencia civil

"No han matado mi cuerpo pero ahora me amenazan con matar mi palabra, abren mis cicatrices".


Por Héctor Mondragón

Héctor Mondragón: mi opción por la resistencia civil
 
"No han matado mi cuerpo pero ahora me amenazan con matar mi palabra, abren mis cicatrices".
 
Para quienes me conocen cercanamente, para quienes trabajan a milado, es indudable que practico un compromiso total con la no violenciay que arriesgándolo todo, entregando mi vida, me dedico a laresistencia civil, en un país donde los intereses de los poderosos seimponen con violencia y grupos armados creen que se puede derrotar laviolencia con violencia.

Quienes me conocen cercanamente saben con claridad que no soy delas Farc, porque discrepo de su estrategia, su línea política y susmétodos.

He discrepado pública y privadamente desde hace 18 añoscon la estrategia de las Farc que se centraba y se centra en el papelde la guerrilla convertida en ejército revolucionario, en torno al cualel pueblo puede tomar el poder y producir las transformaciones socialesy coloca en segundo plano la movilización de las masas populares. Estaconcepción se ha demostrado completamente inaplicable a Colombia;incluso, anteriormente las propias Farc se hicieron más fuertes queotras organizaciones que confiaban prioritariamente en la acciónmilitar y luego por razones que probablemente tienen que ver con laforma como fue masacrada la Unión Patriótica, las Farc pasaron asubestimar las luchas masivas del pueblo y se dedicaron alfortalecimiento militar como principal objetivo. Este error político seha convertido en una tragedia para la lucha popular, ha permitido elfortalecimiento de la extrema derecha que se ha convertido en gobiernoy no solamente ha fracasado en impedir el despojo de las tierras decientos de miles de campesinos y afrocolombianos, sino que lo haacentuado y ahora permite y hasta provoca el desplazamiento forzado deindígenas en varias regiones del país.

En la mayoría de Latinoamérica, son las movilizacionesmultitudinarias de las masas las que han comenzado a provocar cambios ya cuestionar al neolberalismo, la dominación de las transnacionales yel latifundio. Incluso en un país donde el sector agrario tiene un pesoproporcional mayor, como es Bolivia, las movilizaciones masivas tienenel papel principal. Se ha visto como allí como en Venezuela, lossectores sociales en conflicto dirimen sus contradicciones en elterreno de luchas masivas. En Ecuador las grandes masas han sido lasprotagonistas, tanto como en Argentina o en otros países y en cadasitio es el nivel de conciencia de las masas el que marca el resultadode sus caudalosas movilizaciones. En Colombia en cambio, elenfrentamiento militar ha sido la cortina tras la cual la extremaderecha ha podido masacrar el liderazgo sindical y campesino e imponerasí la demolición del derecho laboral y la legalización del despojo detierras.

A pesar de la tragedia que significó el exterminio físico de 3 milde sus integrantes, la Unión Patriótica se había ganado el cariño delpueblo. La lucha por un acuerdo de paz democrática que abriera el pasoa grandes expresiones populares, había ganado el corazón de la gente.Aunque era absurdo seguir exponiendo diariamente a senadores,representantes, diputados, concejales y líderes a la muerte, no debíaconfundirse la necesidad de esconderse de los asesinos y eludir suacción, con aceptar colocarse en el terreno en que el poder quería, enel camino de una guerra indefinida. Muchos partidos y movimientosrevolucionarios o democráticos del mundo han tenido que pasar a laclandestinidad más completa o la semiclandestinidad, sin que por ellohayan pasado a la lucha armada. Han sido obligados a la clandestinidadpero han mantenido una acción no violenta centrada en organizar alpueblo y en movilizarlo por sus intereses vitales, que en ese momentoeran para los colombianos detener el avance del neolberalismo, defenderlas conquistas laborales y sociales, las empresas del estado yconquistar una paz democrática.

Los acuerdos de paz de 1991 hubieran podido abrir el paso para queColombia estuviera hoy en el rumbo de Latino América. Si esto no fueasí se debió en parte a inconsecuencias de algunos de quienes losfirmaron y al hecho de que algunos de ellos dejaron de luchar por elcambio social, pero se debió sobre todo a que el proceso no se continuócon acuerdos con las dos guerrillas más grandes, las Farc y el Eln. Ennegociaciones que se celebraron en Caracas parecía que había caminos deacuerdos, pero se frustraron. Aunque es obvio que la derecha,especialmente el latifundio, la narcopolítica y ciertos círculostransnacionales sabían que no les convenía para nada ese acuerdo y sededicaron a impedirlo con el estímulo al paramilitarsmo y susasesinatos y masacres, también es cierto que esas dos guerrillas notenían una estrategia congruente con la búsqueda de acuerdos de paz,que les permitiera visionar la importancia decisiva de grandesmovilizaciones de masas como verdadero eje de los cambios quenecesitamos.

Esaconcepción errada de las guerrillas produjo otros errores graves. Lasubestimación de las masas, su conciencia y su lucha llevó a las Farc ajustificar y utilizar formas de guerra que golpearon al propio pueblo,como el uso de cilindros explosivos en centros poblados, contra el cualescribí hace unos años el artículo "Toribío atacado". El uso de rehenesciviles que años antes las propias Farc consideraran un métodoequivocado de lucha se convirtió en táctica central de las Farc, alextremo que un frente de las Farc llegó a desplazar a grupos indígenasNukak para mantener unos secuestros. Desde hace varios años se registraque algunos de los asesinatos de líderes queridos por la gente o deactivistas esforzados resultan siendo cometidos por las Farc y entoncesen varios casos esos líderes y activistas ya no deben temer solamente alos paramilitares o a los poderes constituidos, sino a las Farc, locual ha afectado especialmente al movimiento indígena. ¿Cómo no va arechazar la mayoría del pueblo estas actuaciones de las Farc? Esto queescribo aquí lo he dicho todos los días y en la medida que trabajo enlas regiones con los indígenas y los campesinos he tratado de que seoiga, para ver si se produce un cambio en esas actuaciones, pero aunquea veces se atiende los reclamos de los indígenas, los problemas serepiten debido a las concepciones erradas que los causan.

Hago en primer lugar estas consideraciones estrictamente políticas,para resumir muy sintéticamente mi análisis sostenido y profundizadodurante 18 años, sin que para ello tenga que acudir a mis compromisospersonales de vida con la no violencia, que aunque son tambiénesencialmente políticos, no tienen por qué se compartidos por quienesno comparten una fe y consideran que es válido hacer uso del derecho adefenderse de la violencia con violencia, ya que incluso jurídicamenteactuar violentamente "en defensa propia" puede tener validez. Lasguerrillas surgieron como defensa campesina frente a los asesinatos ymasacres perpetrados por agentes del estado y los latifundistas, losparamilitares fueron constituidos con el pretexto de combatir laviolencia de la guerrilla. El país se ha sumido en la cadena de lasviolencias y de ello se aprovechan los intereses creados, los gamonalespolíticos, las mafias y en especial el capital transnacional que valogrando imponer una legislación a su favor.

Desde 1994 opté por un compromiso personal con la no violencia comocamino a seguir para contribuir al cambio radical de la sociedad y delas relaciones sociales. Renuncié bajo cualquier circunstancia a usarlas armas para mi defensa y a propiciar su uso para la defensa deotros. Me deshice de dos revólveres de los que legalmente me dotécuando fui amenazado de muerte y se intentó asesinarme por pertenecer ala Unión Patriótica, renuncié a tener escoltas porque no quiero salvarmi vida a costa de la de otros. Terminé renunciando a cualquier rutinay a varias posibilidades laborales para evitar ser asesinado sin acudira ningún arma. Creo desde entonces que la lucha radical por el cambiode social debe estar acompañada por el cambio radical de los métodos,por la renuncia completa a cualquier lucha armada, de manera que nosolamente podamos decir que el fin no justifica los métodos, sino queel método radical de la no violencia sí puede conducirnos a lograr elfin de un cambio social realmente radical.

Como es público, es así como mantuve mi compromiso de lucha por uncambio social radical, que como enseña Carlos Gaviria, consiste en ir ala raíz y no creer que con maquillajes se pueden cambiar las cosas. Nose trata de un cambio de gobierno para que la corrupción de la derechasea reemplazada por otra. No se trata de un cambio de roscas, para quenuestros amigos gobiernen en vez de nuestros enemigos, demostrando"gobernabilidad" , pero sin tomar medidas esenciales a favor del 80%más pobre. Colombia necesita cambios de fondo, en primer lugar encuanto se refiere a la tierra y a las relaciones con lastransnacionales. Y único el camino para lograrlos es desplegar la másamplia resistencia civil, la construcción de alternativas desde la basey la movilización civil masiva y decidida. Absolutamente todo lo que hehecho durante estos años, todos los días, es transitar por este caminoen la medida de mis fuerzas y mi experiencia.

Estoy desde luego herido por las huellas de la tortura que sufrí en1977 y también por 20 años de estar amenazado de muerte y perseguidopor los sicarios. A veces pierdo la esperanza, especialmente cuando séque alguno de mis amigos ha sido asesinado, entonces me pregunto porqué sigo acompañando la lucha de los indígenas y campesinos, por qué norenuncio. Pero nuevamente se enciende en mí la pasión por la gente queamo y que sé que tiene derecho a una vida digna, la pasión por unasrelaciones sociales basadas en la solidaridad. No han matado mi cuerpopero ahora me amenazan con matar mi palabra, abren mis cicatrices. Perola palabra es semilla y está sembrada y sea lo que sea lo que nos haganen cada campesino con su tierra, en los indígenas gestionando suterritorio, en los afrocolombianos retornados a sus comunidades, en loshabitantes de los barrios populares de las ciudades que podrán comermejor después de la reforma agraria que al fin conquistarán, en cadafamilia de los asalariados que reciban al fin justicia para su trabajo,allí vivirá esa palabra y no la podrán matar.

Héctor Mondragón, 7 de septiembre de 2008

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